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¡Qué sabrosa la cerveza!
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Plinio Sosa

Si usted acostumbra acompañar sus comidas con una refrescante cerveza, déjeme decirle que hace usted bien. La cerveza es uno de los alimentos más antiguos en la historia de la humanidad y, sin lugar a dudas, se ha bebido a lo largo y ancho de este planeta durante miles de años. De hecho, la cerveza es más vieja que el pan. Cerca del año 3,500 a. C. ya se fermentaban los granos para producir cerveza. Esto es dos mil años antes de que se usaran en la fabricación del pan.

Aunque, debido a su contenido de alcohol, comparte la mala fama de todas las bebidas alcohólicas, se trata en realidad de un alimento completo ya que contiene agua, carbohidratos, proteína y micronutrientes.

El principal componente de la cerveza es el agua, la cual representa el 93 % en peso de la bebida. Comparada con otras bebidas alcohólicas, la cerveza es mejor para apagar la sed porque contiene menos alcohol por volumen y su alto contenido de agua compensa con creces el efecto deshidratante del alcohol. Más aún, dado que la mayoría de las cervezas son isotónicas (es decir, que tienen la misma presión osmótica que los fluidos corporales) prácticamente no afectan el balance de agua del cuerpo.

Los carbohidratos provenientes de la malta y la cebada son también muy importantes. Una lata contiene alrededor de 10 g de carbohidratos. Aproximadamente 1 g (de esos 10) son azúcar fermentable. Lo demás son dextrinas (productos intermedios obtenidos durante la transformación del almidón en maltosa y D-glucosa). Como es bien sabido, los carbohidratos son una fuente importante de energía. Una lata de cerveza provee cerca de 120 kcal (compare con 240 kcal de un refresco de cola y 200 kcal de una leche malteada). Aunque, a diferencia de otros alimentos dulces como los caramelos y los refrescos, la cerveza no provoca deterioro dental. El alcohol mismo también es una fuente de energía y provee cerca de 4.1 kcal por gramo.

Además, la cerveza incluye pequeñas cantidades de fibra como la celulosa y la pectina (compuestos que constituyen las paredes celulares de las plantas). Las cervezas oscuras incluyen 0.7 g de fibra por lata mientras que cervezas más ligeras contienen menos de la mitad de esa cantidad.

Contrario a la opinión popular, la cerveza no engorda puesto que no contiene grasas. Lo que sí es cierto es que a aquéllos con problemas de obesidad les será más difícil adelgazar si no disminuyen su consumo de cerveza porque el cuerpo quema preferentemente los carbohidratos provenientes de la cerveza antes que la grasa del cuerpo. De hecho, las típicas panzas de los bebedores fuertes son provocadas probablemente por los efectos del alcohol como aperitivo. En la cerveza, en particular, esto es parcialmente contrarrestado por el contenido de dióxido de carbono de la cerveza el cual hace que los comensales se sientan pronto satisfechos. Las bebidas carbonatadas también promueven la formación de ácido en el estómago (ayudando a la digestión) y estimulan el flujo de sangre hacia los músculos, el cerebro, los pulmones y los riñones.

Otro hecho que puede sorprender es su relativamente alto contenido de proteína y vitaminas. La cerveza contiene cerca de 1.4 g de proteína por lata, una séptima parte de esa cantidad son directamente aminoácidos. Éstos realizan funciones metabólicas muy importantes. Están involucrados en la activación de enzimas, en el control del pH del cuerpo y en la conversión de energía para su uso en los músculos. La malta es la principal fuente de estos aminoácidos y las cervezas fabricadas exclusivamente de malta son más ricas en proteína.

Quizás sea aún más sorprendente que la cerveza también contiene cerca de 3 g por lata de vitaminas del complejo B solubles en agua. Rica en niacina, ácido pantoténico, piridoxina y riboflavina, la cerveza es relativamente pobre sólo en dos vitaminas B: la tiamina y la biotina.

La cerveza también contiene cantidades significativas (18 m g por pinta) de ácido fólico (una vitamina tomada por las mujeres embarazadas para reducir la incidencia de anormalidad espinal en el feto).

Otro beneficio de beber cerveza es que a diferencia de otras bebidas contiene niveles relativamente bajos de sodio. Típicamente, la relación sodio:potasio es sólo 1:4 comparada con la relación 29:1 de algunas bebidas deportivas. Los niveles de calcio son también relativamente bajos (sólo la mitad de lo que se encuentra en el vino blanco) mientras que el contenido de nitrato (aprox. 3 m g por lata) está bastante debajo de del máximo nivel establecido por la Organización Mundial de la Salud.

Metales potencialmente tóxicos como cadmio, cromo, cobalto, plomo, mercurio y estaño están virtualmente ausentes. Esto es debido a que, durante la fermentación, los grupos sulfuro en la levadura actúan como esponja para la mayoría de los metales pesados, sacándolos de la solución. Las células de la levadura son extremadamente sensibles al ambiente y fácilmente envenenadas por los metales que son tóxicos para los humanos. La levadura sirve para saber si una cerveza está o no en buenas condiciones. Si sobrevivió para producir la cerveza entonces se puede beber. Otra razón es que generalmente las cervecerías usan agua de manantial, la cual está relativamente libre de aditivos químicos y no ha estado en contacto con el metal de las viejas tuberías.

Además de su bajo contenido de metales. Otra ventaja de la cerveza son sus propiedades estériles y antisépticas. De hecho, hace 300 años era más seguro beber cerveza que el agua de los ríos y lagos porque el agua utilizada en la fabricación de la cerveza había sido hervida previamente. En el siglo 12, los monjes alemanes añadieron lúpulo a su cerveza con fines medicinales. El lúpulo también fue agregado a la cerveza flamenca no sólo para darle su sabor amargo típico sino para que pudiera sobrevivir el transporte y el almacenaje sin echarse a perder. Incluso en nuestros días, es más fácil transportar la cerveza que el agua o la leche, en cuanto a contaminación bacteriológica se refiere. Unas sustancias llamadas iso-a -ácidos, provenientes del lúpulo, poseen propiedades antibacterianas además de que el alcohol mismo también es un antiséptico. Aún más, el proceso de ebullición del mosto (el líquido extraído de los granos durante el machacado) antes de la fermentación asegura la ausencia de microorganismos. Aún, en el raro caso en que las pocas especies de bacterias que pueden sobrevivir en la cerveza estén presentes, lo único que afectan son el sabor y la apariencia sin que representen un riesgo serio para la salud.

Investigaciones recientes relacionan la presencia de los iso-a -ácidos con la prevención de la osteoporosis en la vejez. Aparentemente los iso-a -ácidos bloquean los llamados receptores pE2 inhibiendo de este modo la reabsorción de los huesos viejos.

Hasta donde se sabe, beber cantidades moderadas de cerveza no tiene efectos adversos sobre la salud humana. De hecho, las investigaciones recientes sugieren que beber cantidades moderadas de cerveza puede incluso ser benéfico para la salud. Estudios recientes han encontrado que aquellos que beben del orden de una cerveza diaria presentan menos riesgo de contraer una enfermedad del corazón que los grandes bebedores e incluso que los abstemios. Las lipoproteínas (es decir, las que no son solubles en agua), como el colesterol, pueden ser lipoproteínas de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés) o lipoproteínas de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés). Aparentemente, beber alcohol aumenta la cantidad de lipoproteínas HDL en el torrente sanguíneo. Altos niveles de colesterol HDL y bajos niveles de colesterol LDL en la sangre, asociados con toma de alcohol moderada, reducen el riesgo de ataques al corazón. El colesterol LDL, fibroso y con forma de cuerda, se cuelga de las paredes arteriales para una especie de telarañas que son las que causan los bloqueos de la arteriosclerosis. El colesterol HDL, fuertemente empacado con forma de bolitas, al fluir a través de las arterias arrastra las cadenas de colesterol LDL, deshaciendo la telaraña y limpiando de este modo las arterias.

Otro beneficio bien conocido del consumo moderado de alcohol es su relación con la reducción de la incidencia de cálculos biliares. Éstos normalmente se forman cuando la bilis se sobresatura de colesterol. Las investigaciones sugieren que el alcohol puede disminuir la cantidad de colesterol que el cuerpo produce reduciendo la tendencia a que se formen cálculos biliares.

El hígado de una persona de 70 kg puede procesar 7 g de alcohol por hora (más o menos media lata) hasta un máximo de 150 g durante 24 horas. Una borrachera ocasional no causa daños duraderos (mientras no se manejen autos ni maquinaria pesada). En cambio, las borracheras frecuentes producen enfermedades cardiacas, cirrosis hepática, deterioro del control y los tiempos de respuesta así como terribles problemas familiares y sociales.

Aunque el alcohol ha sido satanizado por sus propiedades adictivas y por sus efectos dañinos cuando se toma en exceso, fumar implica mucho más riesgo para la salud. En 1990, en el Reino Unido, las estadísticas mostraron que el cigarro fue responsable de cerca de 4 veces más muertes que el alcohol (110,000 contra 30,000).

Si usted acostumbra acompañar sus comidas con una refrescante cerveza, hace usted bien porque, en realidad, cuando se ingiere como parte de una dieta balanceada, la cerveza es benéfica para la salud. Un promedio de una cerveza diaria es benéfico.

Pero, recuerde, no mucho más que eso.

¡Ah!, otra cosa: ¡salud!

Horizontes, 1999, 4 (7) 13-16

 

 

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